Submáquina

Submáquina
Debió denunciar antes su desaparición. Mucho an
tes. Estos casos tienen una vida rápida. A una persona
no se la da por desaparecida hasta pasadas veinticuatro
horas. Cuarenta y ocho son las que se tarda en resolver
un secuestro recuperable. Y setenta y dos el máximo de
las horas de las que se puede salir de un coma. Miró
a Marc mientras cerraba la cremallera de su bolsa negra. Eso dura la vida, señor. Setenta y dos horas.
Nadie sabe mucho de Tiffani Figueroa. Se dice que fue
policía y que ahora trabaja por su cuenta. Ha estado
casada. Dos veces. Nunca pierde al póquer. No si está
sobria. Conduce como un demonio. Se dice que estuvo en la frontera, que allí cometió un crimen horrible,
pero también que tal vez lo horrible habría sido no co
meterlo. Ahora se encuentra en paradero desconocido.
Envuelta en la luz hipnótica de unos paisajes desolados
y fronterizos, Submáquina es una novela cuyas histo
rias, engarzadas por un sutil entramado, funcionan
como las piezas de un mecanismo delicado y preciso,
amartillado y listo para disparar.