Per confirmar
- Consulta-ho a la llibreria
He cantado mi epopeya entre las ruinas. He removido las cenizas hasta hacerlas vivir, y conmigo esos amigos resucitados se repartieron el mundo. Les canté mi vida fijando mi origen en los cielos del verano y mi fin en su reflejo en el agua, cuando el beso de Narciso se posó en mi boca. Amado príncipe, encadéname a tu pecho. Tus labios de sangre son frutos venenosos.
Cómo el desierto se tragó mi ciudad. Cómo se ennegreció mi corona de rosas. Brindad por mi suerte, felices reyes, en mi nombre alzad las copas rebosantes.