La muela


La muela

Rebeca huye de su familia, del duelo no superado por la muerte de su padre y de una madre, casi ciega, que deja a cargo de su hermana. Ahora busca su lugar en Londres, donde sobrevive con un trabajo de cincuenta horas semanales en una sucia buhardilla compartida con ratones, a base de sopas de microondas, conversaciones imaginarias con David Attenborough y su hermana como único soporte, al otro lado del teléfono. Sus nuevas amistades y futuras metas resultan tan efímeras como el empeño por comunicarse en otro idioma y su soledad se vuelve tan profunda como el hueco donde estaba su muela.
La muela es una novela perturbadora y delirante, que se lee con la intensidad con la que se admira un incendio y que destruye con el mismo material del que están hechos los sueños.